
se lavó los dientes, nada; encontró un alfiler que de tan ponzoñoso le hizo sangrar la encia; su boca se arqueaba como en contra sonrisa, sus dientes estaban rojos y su ortodoncia descansaba entre pelusas en el fondo de sus bolsillos. llevó su cara frente al espejo y se sorprendió enojado, hablo consigo mismo por primera vez, se escucho decir con rabia: "puta madre"...
pareció haber entendido que la solución vendría conjunta a su predisposición y que sería asimismo proporcional a la fuerza que pudiera emplear en ella. necesitaba acaso desición, contra todo contratiempo debía imponer su destreza y sabiduría en asuntos engorrosos. fue camino del garaje, tomó una manguera negra y fina, con movimientos certeros pudo enchufarla en sus dos extremos, uno en un aparato rojo a rueditas con algunas etiquetas en las que podía leerse: "made in china" o "instruction"; la otra en una pistola larga y lógicamente negra. en este punto se dio cuenta que nunca había dejado de escarbar sus dientes con su lengua y que de tan inútil sus insultos ganaban en cantidad y calidad.
por supuesto y como era de esperar, luego de atar minuciosamente la pistola de la "hidro" a una silla se montó sobre esta apoyando su pecho contra el respaldo, calculó la linea de disparo, transpirando a mares volteo hacia la puerta, vergonzoso se levantó y la cerró de una patada. enchufar el aparto a 220 era algo que podía hacer sin demasiados riesgos, calzaba ojotas de goma. con extremado nerviosismo golpeose la cabeza una y otra vez, a fin de darse valor. extendió un brazo en alto con los dedos de su mano en "v". sus dientes chorreaban sangre y aún podía oler el divino perfume a pólvora, su lengua hacía los últimos intentos, como si independientemente quisiera salvarlo, martino, exáuto no pudo más, el grano de pólvora entre sus dientes le rompía ya soberanamente las pelotas; vuelto a sentar, en la misma posición inicial, tomo coraje, mostró a la oscuridad del caño sus dientes, como un perro, comenzó a gritar: puto, puto, puto, puto, puto!!!!!
cerró los ojos, apretó el ceño, volvió a mostrar los dientes, estiró su pierna derecha y con el dedo gordo del pie alcanzó la tecla "on".